Julio Cortázar
Julio Florencio Cortázar nació en Bélgica, en agosto de 1914 y murió en París, Francia, en febrero de 1984. Se le conoció por ser escritor muy innovador y original en la época. Se dedicó, sobre todo, al relato corto, la prosa poética y la narración breve. Sus narraciones se escapaban de la linealidad temporal, inaugurando de esta manera una nueva forma de literatura en Latinoamérica. Sus obras se ponen en relación con el surrealismo, debido una que los contenidos de estas difieren en la frontera entre lo real y lo fantástico. Gran parte de su vida en la pasó París, donde escribió algunas de sus obras y, finalmente murió.

Malas noticias


Un señor compró el diario del sábado para leer en la ultima pagina su tira cómica favorita. Gran sorpresa se llevó el señor cuando esa porción de página en la cual debería estar esta historieta, había un hueco perfectamente recortado que daba a la sección "Funeraria", la cual siempre había evitado por temor a la muerte, al tiempo, al silencio y a quien sabe cuántas cosas más. Al comenzar a leer los nombres (siguiendo el ritmo rápido y sencillo de la historieta), no encontró nada interesante, hasta el último cuadro ... donde se recordaba a alguien que había nacido el mismo día que él .. . y que, por casualidad, tenía mismo su nombre, su misma ocupación, sus mismos temores (...). Asustado, dejó caer el diario al suelo, y comenzó a sudar, un fuerte temblor salió de su pecho generando un gran escalofrío que he aquí dejó caer bruscamente en el parqué recién lustrado por la muchacha. El diario estaba muy cerca de su rostro. Intentó alcanzarlo una vez más con su boca o con alguna parte de su rostro. Aunque se moviera, pero no, era inútil. Sacándose las últimas energías, intento ver la tapa del diario y se sorprendió (entre los últimos suspiros) al darse cuenta que allí se relataban las noticias de la próxima mañana.

Comentario


He escogido este relato porque demuestra que, tarde o temprano, todos nos enfrentamos a algo a lo que siempre le hemos tenido de miedo y de lo que nunca hemos querido hablar, y en este caso el relato se refiere a la muerte.

Instrucciones para barrer el suelo


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Con frecuencia se observa que esa parte del espacio terrestre a la que llamamos suelo tiene algo, o bastante, suciedad; claro, la suciedad puede ser muy diversa, como lo que se conoce como pelusa o polvo. Pues bien, para limpiar esta suciedad normalmente se suele utilizar un objeto llamado escoba, y ésta consta de varias partes, como son un largo y delgado palo que es por donde se sujeta. En un extremo de este palo está lo que llamamos cepillo; este cepillo está formado por muchos pelos unidos al mismo sitio, un listón de madera o plástico. Este listón está enroscado al palo antes mencionado. Ahora, empezando por coger la escoba por el palo (ya que por el otro extremo no serviría para nada, excepto para pegar a alguien), comenzamos a moverla de izquierda a derecha, o de arriba a abajo, según el gusto de cada uno. Una vez hagamos esto, podemos decir muy orgullosos que estamos barriendo.
Claro, en último lugar, pero no menos importante, podría surgir la pregunta de qué hacemos ahora con esta suciedad. ¿La metemos debajo de la alfombra?, ¿o será mejor debajo de la cama? Claro que no. Después de barrer la suciedad y dejarla hecha un montón, cogemos un recogedor (utensilio que consta de un pequeño recipiente del cual sale un palo que sirve para recoger la dichosa suciedad) y barremos la suciedad hacia su interior, y ahora, por fin, ya podemos decir que, de verdad, hemos barrido.

Cuestiones de regalos


Esta es la historia de un chaval, de nombre Sergio, que estaba con una de sus hermanas, que se llamaba Rocío. En esto que estaban pensando en qué le iban a regalar a sus padres para su aniversario. A Sergio se le ocurrió una idea, y se la dijo a su hermana.

- ¿Sabes lo que le podemos regalar? Le podríamos regalar a papá, un traje para cuando tiene sus reuniones de trabajo y todo eso, y a mamá...

- Pero ¡qué dices!,- le interrumpió su hermana. Si papá ya tiene un montón de trajes, no creo que le hagan falta más. Bueno, y para mamá no tienes ninguna idea o qué. A mí todavía no se me ha ocurrido nada, es que yo para esto de los regalos soy malísima. A ver, dime tú algo que le podamos regalar a mamá.

- Claro, aquí el único que piensa soy yo, ¿no?, -se quejó Sergio. Bueno, pero el caso es que a mí tampoco se me ocurre nada, le podríamos regalar algo de adorno para la casa, ¿o es mejor algo de vestir? ¡Ah! Ya sé lo que le podemos regalar.

- A ver, dímelo.

-Pues mira, a lo mejor te parece un pego, pero podríamos regalarle un pack de discos de su cantante favorito que siempre que está en casa le gusta escuchar música.

-Me gusta tu idea,solo hay que averiguar quién es su cantate favorito, pero eso es fácil. Bueno, parece que ya nos hemos olvidado de papá -objetó la hemana-. A mí se me ha ocurrido algo, lo que pasa es que creo que es demasiado pequeño, pero la verdad es que es muy útil. Creo que sería buena idea regalarle unos zapatos, que aunque tiene muchos trajes zapatos tiene más bien pocos, y unos buenos zapatos de una marca que le guste a él serían fantásticos.

-Pues creo que ya lo tenemos todo resuelto, así que vamos a comprarlo.

Lo beneficioso de meter el dedo en el ojo


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Esta simpática historia se sitúa en el final de un partido entre el Fútbol Club Barcelona y el Real Madrid. El caso es que al final de este partido se produjo un curioso conflicto entre el Barça y el Madrid por un pego que no sé cuál sería. Entonces, muy tranquilo, al famoso entrenador del Madrid Jose Mourinho se le ocurrió ir y meterle el dedo en el ojo a Tito Vilanova.

- Mira Tito, me he enterado por ahí que meter el dedo en el ojo de alguien no sólo causa dolor físico, sino que también tiene su parte buena, ¿sabes?

- ¿Ah sí?, ¿y cuál es la parte buena? Si te digo la verdad, no lo había oído nunca.

- Pues mira, al meterle el dedo en el ojo a alguien, esa persona a la que le has metido el dedo se cabrea mucho y le da por desahogarse contigo y se pone a insultarte y pegarte, de modo que eso contribuye a que esa persona tenga menos explosiones de ira con la gente que más se relaciona; mira, voy a probar contigo.

Y después de decir eso, Mourinho le metió el dedo en el ojo a Tito Vilanova, y Tito reaccionó así:

-Si se supone que me debe molestar y cabrear, conmigo no funciona eso. Hasta me siento mejor que antes y todo. Mira, la próxima vez que nos veamos me lo vuelves a meter... y no vayas a pensar mal de esto que te he dicho, que te conozco.

-Vale, yo no pienso mal, pero no entiendo por qué... El otro día se lo hice a un jugador mío, y funcionó; no entiendo por qué contigo no funciona. Bueno, ya nos veremos otro día y te diré otra cosa que espero que funcione. Hasta luego, "Pito", digo Tito, jaja.

-Adiós y no te rías que a mí no me hace nada de gracia, graciosillo.

No te laves las manos, Flanagan


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Estos dos buenos amigos se conocieron cuando ambos trabajaban en la editorial de Bruguera como guionistas de cómics. Jaume Ribera dice que cuando él empezó a trabajar allí, Andreu Martín ya llevaba un tiempo trabajando en esa editorial y era el guionista estrella de la editorial. Casi inmediatamente después de que Jaume empezara a trabajar allí, a Andreu lo nombraron supervisor de guiones y era él quien decidía sobre los guiones que se publicaban y los que no. Estos dos autores cuentan que ellos se encontraban todos los miércoles en la sala de espera de la editorial, que era el lugar a donde iban a entregar los guiones.

Andreu Martín y Jaume Ribera han escrito juntos la colección de libros de Flangan: El diario rojo de Flanagan, El cartero siempre llama mil veces, Ángel Esquius, No pidas sardinas fuera de temporada, El hombre de los fritungos, Robo en el Orient Express, El gas de la tontería. Y la colección de La cadena mágica, entre otros libros más.

En el caso de Andreu Martín, sus estudios de Psicología y su amplio conocimiento de este tema se demuestran en la construcción de los personajes de sus novelas y en los argumentos. En estos casos el novelista y guionista español demuestra el conocimiento que tiene del mundo de la locura y la obsesión. Los estudios de Jaume Ribera influyeron en sus obras de cierta forma cuando empezó a trabajar en la editorial de Bruguera. Se dice esto porque en aquel tiempo estuvo escribiendo guiones sobre "prácticamente todo los personajes de la casa". En mi caso, yo no he leído ningún libro escrito por ambos autores, ni tampoco por ninguno de ellos, así que no puedo opinar sobre estos escritores.

Relato

No es muy extraño que a menudo nos topemos con personas de esas que no tienen otra cosa mejor que hacer que pasarse la vida haciendo completamente el vago, jugando en casinos, bebiendo, fumando, es decir, malgastando el tiempo que muchas veces resulta tan preciado y necesario. Además, el dinero que han conseguido, en muchas ocasiones, por una herencia. Son como esas águilas salvajes que no tienen ninguna responsabilidad, ni quieren tenerla y a las que nadie consigue atrapar.

Pues uno de esos casos es George, un individuo que reúne todas las características citadas anteriormente. Es todo un
vividor, y también le gusta mucho eso de los casinos. Precisamente, no es que haya trabajado duro para conseguir el dinero que malgasta, sino que, al igual que su padre que es quien le ha puesto ese magníficoejemplo, lo heredó de sus
abuelos. A parte de ser un tipo demasiado vago, intenta ganarse la vida trabajando con su padre de relaciones públicas y no es que se esfuerce de forma extraordinaria.
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Pero nuestro amigo George descubrió que la vida de los casinos no es del todo buena, y lo descubrió al toparse con Amancio, el dueño de uno de los casinos en los que jugaba. Los vigilantes de ese casino habían tenido varios choques con George, pero el problema no era ese, sino que esos vigilantes decidieron halar con don Amancio, que desde que se adueñó del casino se volvió muy mezquino y floreció su lado oscuro. Así que Amancio tuvo una discusión acalorada con George y lo echó de su casino e incluso se pensó mandarle a dos de sus gorilas para ajustar cuentas.

Pero esta anécdota no le sirvió a George para escarmentar por fin. Así que esta es una de las muchas historias de gente como George, gente bastante adinerada a pesar de su poquísimo interés en trabajar en algún momento de su vida.

Nombres y apellidos


El nombre de David es un nombre bíblico que proviene de la voz hebrea Dawidh y significa "el amado de Dios". Este personaje bíblico fue un monarca de la nación de Israel que sucedió al anterior rey Saúl. Mucha gente recuerda a ese personaje por la historia que protagonizó en la que se enfrentaba al gigante Goliat. También fue padre de su sucesor, el rey Salomón.

A mí el nombre de David me gusta,y creo que es por el significado que tiene entre otras cosas, además de las hazañas que desempeñó el personaje que llevaba ese nombre. Me lo pusieron mis padres debido a que así le llaman a mi padre, aunque su nombre completo es Antonio David; pero se ve que le gustó más el segundo nombre. En la actualidad está entre los nombres españoles más comunes

Apellido

Del apellido Ruiz se conocen muchos significados; algunos dicen que proviene del nombre propio de Rui. Por otro lado, también se dice que era un ser descarriado de la mitología griega, e igualmente se dice que es un apellido perteneciente a la alta nobleza visigoda. Me podría quedar mucho más rato explicando significados de este apellido, pero en lugar de eso prefiero mostrar el escudo de este apellido.







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Mi primera experiencia

Desgraciadamente, todo el mundo ha experimentado alguna vez una mala experiencia debido a la muerte de alguien querido. Lo más seguro es que al decir ser querido todos pensemos en un familiar que hemos perdido, pero el caso del que voy a hablar no es ese; os voy a relatar una experiencia que tuve yo no hace mucho tiempo.

Hace algunos años, mi padre, consciente de mi afición por los caballos, me prometió que si sacaba buenas notas me regalaría un poni. Pasó el tiempo y, aunque yo sacaba buenas notas, el poni no aparecía por ningún sitio. Entonces mi padre, motivado también por su afición a los caballos, empezó a buscar caballos por Internet, ya que un poni se me quedaría demasiado pequeño. Pasado un tiempo, por fin, compró el esperado caballo. Se llamaba Estudiante XI, con unas largas crines y cola que le daban una belleza admirable.

Después de pasar un tiempo en la parcela de un amigo nuestro, nos lo pudimos traer a mi casa. El caballo le daba una especial alegría a la casa ya que siempre que llegábamos de fuera y cada mañana, relinchaba: era como su manera de dar los buenos días. Gracias al caballo, entramos en la afición de los caballos. Con ese caballo comenzamos a montar e incluso a enganchar el coche de caballos. Una vez, se puso enfermo de un cólico muy grave, pero, tras varias visitas veterinarias y mucho esfuerzo por nuestra parte, conseguimos salvarlo.

Ya llevábamos disfrutando del caballo y de otros dos que compramos varios años tanto a diario como en ferias y celebraciones durante cinco años seguidos. Pero el problema comenzó cuando una mañana, mi padre, al despertarse, se dio cuenta de que al caballo le habían aparecido unos bultos a todo lo largo de la barriga. Con los días esos bultos se le comenzaron a extender por todo el cuerpo y, a pesar de todos los medicamentos que le dábamos, el caballo seguía empeorando, y mi tristeza aumentaba a medida que el caballo empeoraba. Extrañamente, conseguimos mantener al caballo vivo durante algo más de un mes; pero una mañana me levanté y lo vi tirado en el suelo, muerto. Conseguí aguantarme las lágrimas y superarlo de la mejor manera posible, aunque por dentro estaba enormemente apenado de ver cómo mi primer caballo, con el que tanto había disfrutado, se había muerto. Afortunadamente, gracias a la edad que tenía, conseguí llevarlo bien sin que me afectara demasiado.

Mi canción favorita


La canción que he elegido es una canción del año 2004, interpretada por el conocido grupo español Fito y fitipaldis. Esta canción me gusta tanto porque de siempre me han gustado las canciones de este grupo, porque, en la mayoría de las ocasiones, las letras son muy realistas y especialmente por eso me gusta este grupo. Además, el género musical que tocan, una mezcla entre Rock and roll y el blues, ya que combinan sesiones vocales e instrumentales, también me gusta mucho. En definitiva, todas las canciones de este grupo me gustan mucho. Pero he elegido esta canción porque, a parte de la letra y el ritmo que tiene, también me gusta la letra, que, como de costumbre en este grupo, es muy realista, y con un poco de romanticismo, como la mayoría de las canciones.


Letra de un buen castigo

Lo he intentado muchas veces
pero nunca me ha salido,
puede que me falte voluntad
o que me sobre vicio.
Y mirando en mi cabeza
no encontré ningún motivo,
la verdad es que me interesa
sólo porque está prohobido.

El mejor de los pecados, el haberte conocido,
tú no eres sin mí... yo sólo soy contigo.
Y cuidar de las estrellas puede ser un buen castigo.

A través de mis orejas
discutiendo a pleno grito.
El demonio a mi derecha
y a la izquierda un angelito.
Demasiado acelerado,
nunca encuentro mi destino.
Yo no sé si mis zapatos
durarán todo el camino.

Nunca pido nada a cambio,eso es algo que he aprendido.
Yo siempre te he "dao" los besos que tú nunca me has pedido.
Y cuidar de las estrellas puede ser un buen castigo.

¿Qué te metes Don Quijote "pa" flipar con los molinos?
Los ojos como el coyote cuando ve al correcaminos.
Y cuidar de las estrellas puede ser un buen castigo.


Cantiga de Bryan y David




Mientras contemplábamos el paisaje tranquilo,
escuchábamos el canto de los pájaros.
¡Qué contentos estamos!

Mientras contemplábamos el tranquilo paisaje,
oíamos el canto de los pájaros.
¡Qué contentos estamos!

Escucharemos el canto de los pájaros,
cuando llegue el alba.
¡Qué contentos estamos!

Oíamos el canto de los pájaros,
cuando llegó el alba.
¡Qué contentos estamos!


Prisionero


En ocasiones, podemos sentirnos prisioneros. No hay que estar encarcelado ni encerrado para sentirse de esa manera, como voy a intentar demostrar con una experiencia que he tenido.

Este mismo verano me rompí un hueso de la pierna practicando uno de mis deportes favoritos, el motocross. Al principio, aunque parezca absurdo, no podía evitar sentirme un poco "ilusionado" porque era una experiencia nueva, incluso hasta en el hospital estaba deseando que me pusieran la escayola para llegar a mi casa y que trataran como un rey, por el simple hecho de estar en ese estado.

Pero al día siguiente ya se me estaba quitando la ilusión al ver que necesitaba ayuda hasta para acostarme. Aunque me gustaba que me trajeran todas las cosas y que lo hicieran todo por mí, sentía por dentro una gran desilusión al ver cómo mis hermanos y mi familia se bañaban en la piscina y yo me tenía que quedar mirando cómo disfrutaban ellos. Y yo me quedaba resignado y triste en una silla. Da pena verlo en otra persona, pero, creédme, hay que sufrirlo para saber cómo se siente uno cuando está en esa situación.

Para colmo eso de la piscina era lo de menos. Yo vivo en una casa de campo en la que mi familia y yo estamos acostumbrados a realizar muchas actividades, por lo que también tenía que aguantarme cuando veía a mi padre irse con mis hermanos a montar a caballo, a dar un paseo con las motos o a hacer cualquier otra entretenida actividad. Y yo seguía en mi casa, aburrido y agobiado después de tantos días con la escayola, encerrado en mi casa.

También tuve que sufrir cuando nos fuimos toda la familia y unos amigos un fin de semana a Sevilla. Allí sí que, de verdad, aunque hubiera salido de mi casa, me sentí prisionero cuando observaba, impotente, cómo mis amigos se bañaban y se iban de paseo, mientras yo no hacía otra cosa mejor que quedarme en la habitación viendo la televisión.

Aunque, mirando el lado positivo, tuve suerte, porque al mes exacto me quitaron la escayola y empecé la recuperación.

Con este relato espero haber demostrado que no hace falta estar encarcelado ni encerrado en una habitación para sentirse verdaderamente prisionero, viendo la felicidad que colma a las personas que te rodean, y de la que tú no puedes disfrutar.


Portafolios


En este pasado trimestre la verdad es que no he sacado mucho provecho de las tareas que he realizado. Puede que esto se deba a que no estaba muy dispuesto a aprender a utilizar el ordenador, tanto para expresarme como para aprender nuevas cosas.

Al principio del trimestre estuve en contra de hacer los trabajos por ordenador, debido a que yo no tengo mucha experiencia en cuanto a su uso; no obstante, cuando realicé los primeros trabajos de escritura empecé a ilusionarme, pero la ilusión se me quitó cuando observé que la dificultad de los trabajos aumentaba con el transcurso del trimestre.

En cuanto a la selección de mis trabajos, yo pienso que he ido mejorando mi expresividad con el paso del tiempo. Creo que entre los trabajos más simples de los que he hecho se encuentran el de "Julio Cortázar" y el "Comentario" de uno de sus relatos, debido a que en esas tareas tenía menos experiencia aún de la que tengo en cuanto tema de la escritura, la cual creo que ha ido aumentando- de forma escasa- a lo largo del trimestre. Este pequeño aumento de la experiencia en cuanto a la escritura lo digo basándome en la realización de algunos de los últimos trabajos, como el trabajo del "Prisionero", en el cual intenté esforzarme por mostrar lo que de verdad sentí al sufrir una mala experiencia este mismo verano. Otro trabajo que me gustó mucho fue el de "Mi canción favorita", aunque en este no trabajé mucho mi escritura, sino, más bien, trabajé mi soltura a la hora de trabajar con un ordenador. Y elijo este porque realizando esta tarea avancé en dirección al objetivo del profesor, que era que perfeccionara el manejo del ordenador- haciendo el vídeo de la canción- y, también, que justificara mi elección, ampliando mi vocabulario.

En resumen, he escogido un trabajo u otro basándome en el nivel de esfuerzo que he desempeñado en cada uno, quedando así los que he realizado al principio del curso, en mi opinión, en una posición menos privilegiada en cuanto al nivel de escritura, y los realizados posteriormente en un nivel más alto, en cuanto a ese aspecto.

Ortografía: obstante, ; "Julio Cortázar" y el "Comentario" ; "Prisionero", ; "Mi canción favorita", ; bien, ; ordenador. Y ; ordenador- haciendo ; alto, .

Relato: el gran día


Un examen, a Pedro sólo le quedaba un examen para desempeñar el trabajo con el que siempre había soñado y por el que siempre había luchado para conseguirlo, veterinario. Siempre le habían apasionado los animales, su anatomía y morfología, y descubrir nuevos remedios para enfermedades que, hasta entonces, eran incurables y por la que tantos animales habían muerto, incluso el primer perro que le regaló su padre, cuando tenía ocho años. Desde aquel momento decidió que de mayor quería ser veterinario para evitar que muchos niños sufrieran por sus mascotas lo que él sufrió de pequeño.

Y ahora sólo tenía que superar el último y difícil examen para ejercer la profesión que deseaba. Se había estado preparando para la prueba durante meses, trabajando y estudiando, sacrificando horas de sueño y de su esparcimiento para prepararse para el gran día. Ese mismo día se había levantado más temprano de lo normal e incluso había soñado con el examen que tanto le preocupaba. Nada más levantarse, se fue al baño y se lavó la cara durante unos segundos con agua fría, para sentirse más despierto y tener la mente más clara para estar así más preparado para el control. Los nervios no le permitieron ni siquiera desayunar, por lo que se fue camino de la universidad en ayunas y con los constantes nervios que le atacaban. Aunque había salido más temprano de lo normal, seguía habiendo un tráfico intenso, pero menos que de costumbre, de modo que consiguió llegar con tiempo de sobra. En la facultad todo estaba muy tranquilo y vacío, dado que los profesores y alumnos comenzarían a llegar dentro de unos diez minutos, aunque esto tampoco hizo que Pedro se relajara. No obstante, su profesor llegó antes de lo que Pedro tenía previsto y, naturalmente, se cruzaron una mirada y se saludaron:

-Buenos días, señor Gómez, ¿ha estudiado usted para el examen que le espera?

-Sí... eee eso creo, señor. Espero que los nervios no me jueguen una mala pasada después de tanta preparación.

-Tranquilícese, tenga confianza en sí mismo, estoy seguro de que está usted suficientemente preparado.

-Gracias, señor, me da usted mucha confianza.

-Hasta ahora, señor Gómez.

-Adiós.

Ahora que había hablado con su profesor se sentía más tranquilo, ya que su profesor le había inspirado tanta confianza. Tras diez minutos de espera tocó el timbre y llegó la hora del examen. El profesor empezó a entregar los exámenes y todos los alumnos estaban muy serios y nerviosos mientras escuchaban las palabras del profesor antes del examen:

-Tienen dos horas y media para rellenar su control. No hará falta decir que no quiero escuchar ni una sola palabra que no esté dirigida hacia mí, y nada más. Así pues, señores, tienen ustedes dos horas y media por delante, y ya pueden comenzar.

Pedro ojeó brevemente el examen y se dijo a sí mismo que lo tenía todo bajo control, pero, no obstante, pensó que no debía confiarse, de manera que empezó a escribir. Transcurridas las dos horas y media, él y todos sus compañeros entregaron el examen. Pedro se cruzó una mirada con el profesor que lo hizo sentirse más seguro todavía.

Durante una semana Pedro estuvo preocupado y deseoso de que el profesor les entregara los exámenes. Ni siquiera se atrevía a preguntarle al profesor por las pruebas.
Pasada la semana que el profesor tardó en corregir los exámenes, llegó el momento de entregarlos a los alumnos, por lo que Pedro se volvió tan nervioso o más como el mismo día del examen. El profesor comenzó a entregarlos por orden de lista y, en el instante que le tocaba a Pedro al alumno le pareció que nunca terminaría de decir su nombre. Sentía fuertemente los latidos de su corazón, que estaba cada vez más acelerado, hasta que, por fin, el profesor le entregó el examen, añadiendo a ello:

-Enhorabuena, señor Gómez, no me esperaba menos de usted, enhorabuena.

La espiración de Pedro fue tal que atrajo la atención de sus compañeros, cuando miró su examen y este marcaba la nota de una merecida matrícula de honor. Después de tantos meses de estudio y de preparación, de sacrificio de horas de sueño y esparcimiento, había merecido la pena, ya que, ahora, después de todo eso, podría ejercer la profesión con la que siempre había soñado; ahora, por fin, podría ser veterinario.


Carta de amor


Diez años:

Hace diez años, un 21 de junio del 2001, puede que no lo recuerde muy bien, pero de lo que sí estoy seguro es de que aquel día sería un día especial, fantástico, memorable durante toda mi vida. ¿Por qué? Se podría explicar muy rápido, pero no sería lo mismo que si lo explicara más extensamente.

Parece mentira que esta carta venga de mí, el que tanto discute y se pelea contigo, al que tantas veces le han echado la bronca por hacerte rabiar y aprovecharse de ser mayor. La verdad es que a mí también me resulta difícil asimilarlo e incluso escribir esto, porque resulta tan difícil exteriorizar esos sentimientos que sentimos por las personas más cercanas, los cuales muchas veces se dan por sentados.

Por eso merece la pena escribir un texto extenso para mostrar esos sentimientos que, por el simple hecho de estar cercano a esa persona, se dan por sentados; y la verdad es que ese es un comportamiento contradictorio, ya que con nuestro comportamiento hacia esas personas demostramos todo lo contrario a lo que sentimos.

Y los sentimientos que yo doy a entender con la forma de tratarte es todo lo contrario a lo que siento; por eso te he escrito esta carta, para demostrarte los sentimientos que verdaderamente siento por ti. Ahora sí que puedo contestar la pregunta de por qué el día 21 de junio del año 2001 fue tan importante para mí y por qué cambió mi vida ese día: porque aquel día naciste tú, mi primer hermano.

Puede parecer un pego que me haya extendido tanto solo para decir esto: ISRAEL, TE QUIERO, HERMANO.

Lazarillo actual


Hola, me llamo Eddie y tengo entendido que mi padre también se llamaba Eddie, pero lo llamaban borracho, aunque la verdad no sé qué tiene de malo que te guste beber el líquido que traen las botellas esas de cristal tan bonitas. Yo creo que algo bueno deben tener cuando cuestan tanto dinero y hacían a mi padre sentirse tan feliz. Él dice que la vida son tres días y por eso tienes que disfrutarla. Supongo que por eso no me dejó ir al colegio para aprender a leer y escribir, y la verdad es que creo que lleva razón, porque no se pasa tan mal si no vas al colegio, ni vas a la iglesia los domingos, ni tampoco si no haces lo que hace normalmente todo el mundo.

Yo nací en Rumanía, muy cerca de la ciudad de Bucarest, que no sé por qué allí hay tantos edificios y tiendas de juguetes. Cuando nací, me pusieron este nombre por mi padre, y mi madre no sé nada de ella desde que nací. Pero sea lo que sea lo que haya hecho, lo comprendo porque me dijeron que cuando las madre rumanas dan a luz un hijo, lo abandonan. He llevado una vida un poco estresante: con ocho años me fui a España, que nos dijeron que allí se vive muy bien. Pero me fui yo solo, porque en la furgoneta él no cabía y me dijo que me quería buscar una vida mejor. El viaje se me hizo muy largo y pesado, porque nos fuimos un día que hacía mucho sol, pero la furgoneta del amigo de mi padre no tenía para dar aire fresco, así que tuvimos que bajar la ventanilla para que no nos diera mucho calor. El viaje se me hizo muy largo, y algunas personas se bajaron antes de que acabara porque se lo dijeron unos hombres vestidos de verde.

Al llegar allí, encontré una casa muy lujosa con dos habitaciones y un retrete, al lado de una carretera muy grande. Durante mucho tiempo estuve trabajando buscando hierros y chapas para conseguir dinero. Así estuve hasta que cumplí los diez años. Un día tuve mucha suerte porque me encontré unas zapatillas que me quedaban menos pequeñas que las que tenía. Hacía lo que todos los niños querían hacer, porque siempre que venía a casa me acostaba tarde, y todos los días conseguía una barra de pan con el dinero que ganaba.

Y cuando cumplí los doce años, me encontré con otro hombre que me daba cinco euros todos los días, a cambio de que le quitara los bolsos a las mujeres. Sin embargo, me di cuenta de que eso no le gustaba a ellas, así que dejé de trabajar allí. Al final, me coloqué por quince euros al día en un campo cogiendo uvas, como dicen los españoles. Ese trabajo me gustaba, y creo que me pagaban bien, así que allí me quedé trabajando hasta el día de hoy. En fin, no he ido al colegio, me he acostado tarde y he ganado dinero, es decir, le he hecho caso a mi padre y he disfrutado la vida, como tiene que ser.

Descripción de mi habitación


Mi dormitorio no es un lugar extremadamente amplio, pero lo suficiente como para que, cuando me siento triste, cansado o desanimado, me refugie en él y me haga sentir reconfortado, lejos del mundo que me rodea. Aunque no sea un ser vivo, ni siquiera algo con lo que puedes jugar o desahogarte, en ocasiones parece que es el único lugar en el que me siento comprendido. Por esta razón, veo una buena idea explicar y describir cómo es ese lugar en el que me siento tan a gusto.

Nada más abrir la puerta se ve de frente mi cama, en la parte central de la habitación. Seguramente es la parte del dormitorio en la que más tiempo paso y supongo que por eso le he tomado un cariño especial. En la cama he pasado tantas horas y días que sería algo casi imposible de decir. A esta cama le he tomado un cariño especial porque, aparte de que se considera algo esencial en un dormitorio, es el lugar de mi cuarto en el que siempre me he sentido más protegido y donde más me he desahogado llorando mis penas y mis enfados. Me acuerdo muy bien de cuando mis padres me la compraron y yo, como era de esperar, estaba muy ilusionado. Supongo que esa ilusión se debía a que esa compra sería el primer paso para tener mi propio dormitorio, ya que desde pequeño había dormido con mi hermano. Aquella tarde cuando me trajeron la cama yo estaba muy contento y deseoso de que llegara la noche para probarla. Mi cama es muy cómoda, para mi opinión, y sus medidas son 1'05mX1'90m. Está apoyada sobre un tablero de las mismas medidas con seis patas metálicas. A la hora de acostarme, se queda por detrás de mi cabeza el cabecero de madera a juego con el resto del dormitorio. Este es de un color claro, como una especie de color avellana y es bastante duro y robusto (lo sé porque más de una vez me he dado un cabezazo al acostarme).

Si me acuesto en la cama, queda a mi izquierda el escritorio que ocupa prácticamente toda la pared. Está hecho de la misma madera que el resto del dormitorio y sobre él tengo algunas cosas, como mi flexo que utilizo todas las noches, un reproductor de música y algunas fotos. Al sentarme delante del escritorio puedo ver a través de la ventana todo el exterior de mi casa.

Esta ventana la cubren unas cortinas a juego con el edredón de la cama. Si sigo sentado, queda abajo, a mi izquierda, un cajonero en el que guardo las cosas que considero de valor. Y a la derecha del escritorio, en una esquina del cuarto, está mi apreciada estantería, con cuatro baldas. En esta estantería coloco los numerosos libros que tengo, colonias, zapatos (en la parte más baja), enciclopedias, lapiceros y todos esos detalles que te traen los familiares cuando se han ido de viaje y se han acordado de ti.

Volviendo a la cama, a la derecha de esta queda mi armario en el que guardo toda mi ropa: mis pantalones, mis camisas, mis camisetas, las chaquetas y todo lo demás. Es un armario alto con tres puertas y dos grandes cajones. En las puertas guardo todo lo que es la ropa exterior, mientras que en los cajones guardo algunas camisetas y ropa interior.

Y, por último, hay dos detalles que aún no he nombrado, pero que considero verdaderamente importantes para darle vida y personalidad a mi cuarto: dos cuadros con dibujos de caballos. Uno está colocado un poco por encima del cabecero y en él aparecen retratos de muchos caballos juntos que te miran fijamente si observas el cuadro. Y el otro está colocado justo enfrente de la cama, y en él aparece un jinete montando a un caballo muy elegante que está realizando un ejercicio de doma, y demuestra el sometimiento del caballo.

Mi autorretrato


¿Cómo soy yo? A primera vista puedo dar una impresión de chico educado y buena persona: puede que por mi forma de hablar, o por mi forma de vestir, de peinarme... Con esta expresión no quiero decir que no me considere esta clase de persona, pero que a mí, como a cualquiera, hay que conocerme realmente y no juzgarme por mi aspecto. Alguien que me ve prácticamente a diario pudiera decir que ya me conoce, pero estoy seguro de que, para conocerme bien, hay que hacer algo más que dar los buenos días y tener de vez en cuando una conversación.

Ahora bien, yo me considero un chico educado, respetuoso con los mayores. Tengo una muy buena forma de hablar y, sobre todo, considero que tengo unos altos valores morales, que muy pocos adolescentes de la actualidad tienen. Yo soy una persona madura y seria, aunque a quien me vea por primea vez, le parecerá que soy un graciosillo, una persona que se lo toma todo a guasa. Y la verdad es que tengo un gran sentido del humor y, como se espera, pues siempre estoy gatando bromas y "chistes malos", que algunas veces me han costado notas de clase. También hay una cualidad que admiro y, día a día, me esfuerzo por conseguirla: la humildad, esa cualidad que tan anticuada parece y que a nadie le resula tan importante. Sin embargo, yo la considero verdaderamente importante porque creo que sin humildad, si creyéramos que ya lo sabemos todo, nunca aprenderíamos. Así que, en definitiva, soy un buen chico y una buena persona, aunque, normalmente, no lo aparente.

Ahora que me he descrito psicológicamente, voy a pasar a la descripción física. Yo soy un chico moreno de piel, aunque no muy moreno, más bien un moreno clarito. Tengo un pelo castaño oscuro, casi negro; aunque, cuando me lo mojo, parece negro. El pelo no me gusta tenerlo muy cortito, pero tampoco muy largo, porque tengo un pelo muy lacio y muy recio. En cuanto a mi peinado, no es algo muy común, pues me peino con la raya al lado, pero eso cuando tengo el pelo más largo. Cuando lo tengo corto, me peino el flequillo hacia arriba. Este peinado no es muy común, pues los chicos de hoy en día, que parecen robots, se peinan todos de igual manera: con cresta o con los pelos de punta. Y yo me peino de esta manera inusual porque soy un adolescente con mucha personalidad y a pesar de las burlas que he soportado, al final, todos acaban respetándome las ideas que tengo.

Por debajo de la frente y las cejas están mis preciosos ojos, de un color verde no muy oscuro. El color de mis ojos es algo que me llama la atención, pues de pequeño los tenía marrones y con el tiempo se me han ido aclarando hasta quedarse con el color verde. Este color me gusta porque en mi familia no es muy común, y yo soy el único que tiene ese color de ojos. Bajo los ojos está mi nariz, ni muy grande ni muy pequeña, con una forma redondita, pero no en exceso. Y debajo de la nariz tengo la boca, también de tamaño normal. Y hay algo en mi cara que considero significativo: el lunar que tengo encima de la boca, en el lado derecho. Y lo considero significativo porque ese mismo lunar lo tenían mi padre y mi abuelo. Digo tenían porque mi padre se partió la boca en un accidente y lo perdió; y mi abuelo lo perdió porque un toro le dio una cornada mientras lo toreaba. Y, por último, debajo de la boca está mi barbilla o mentón, que es así redondita, no muy pronunciada ni muy escondida de la vista; para mí, se encuentra en la posición y forma perfectas. Y con esta extensa descripción ya he contestado la pregunta del principio de cómo soy yo.

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Recitación del Romance del emplazado